Las obras de la carne y el fruto del Espíritu

Cuando hablamos de las obras de la carne, estamos hablando de sentimientos, comportamientos y pensamientos que tenemos o realizamos. ¿Cuáles son?
“Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; 20 idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos 21 y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas. Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.” (Gálatas 5.19-21)
Si usted presta atención en ese versículo, persibirá que las obras de las carne son actitudes del ser humano, provenientes de un sentimiento.
Por eso es necesario observar lo que ha pasado por su mente, pues todos los pensamientos repetitivos y constantes acaban tornándose acciones.

Para reprender las obras de la carne, es necesario fortalecer su espíritu y buscar el Espíritu Santo, para comprender y vivir la voluntad de Dios para su vida.
Preste bastante atención a lo que hablé sobre fortalecer su espíritu con la presencia de Dios.

Osea, que para quedarse conectada al Espíritu de Dios y para permitir que, por su acción, él genere en usted el fruto del Espíritu solamente viviendo una vida con Dios será posible.

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